Pico Cuiña (Ancares)

11-oct-2009

Casi un mes después de nuestra primera salida de la temporada, Miguel y yo hemos podido salir de nuevo al monte. Hemos buscado esta excursión por no ser muy larga en tiempo, aunque al final si se alargó la cosa, pues cambiamos el itinerario de vuelta para poder acercarnos a la preciosa laguna del Cuiña y desde ahí por una senda no muy clara volver a retomar el punto de partido, que en este caso fue el Puerto de Ancares.

Con un día espléndido de sol, llegamos los primeros al puerto de ancares, después de hacer sudar al coche pues las ultimas rampas de subida las tuvo que tomar mi 206 en 1ª.

Nos pusimos en marcha enseguida y por una clara senda volvía a encontrarme mas de 15 años después con mi querido Cuiña, pero entonces era con una nevada impresionante la cual disfrute haciendo esqui de montaña.

Esta vez era con un otoño en ciernes del que a esta altitud solo lo averiguas por los deliciosos arándanos que fui degustando gran parte del camino, como complemeto al desayuno, y que a esas horas de la mañana estaban mas fresquitos que en la nevera.

 

Con ritmo lento y reposado fuimos cogiendo altura y perdiéndola también ya que la ruta clásica recorre gran parte del cresterío. Una vez en el último collado tuvimos que remontar con gran esfuerzo (el entrenamiento uf!) la rampa final a la cima. Aún así y todo cubrimos el recorrido en un horario más que respetable.

 

Después de la consabidas fotos de cumbre con Miravalles y Mustallar como telones de fondo, emprendimos el descenso hacia la laguna del Cuiña, la cual yo desconocía siquiera que existiera, ya que la otra vez la nieve la cubría toda y no se apreciaba siquiera su silueta de la cantidad de nieve que hubo aquella Semana Santa.

La ruta de vuelta desde la laguna por todo el circo glaciar es un verdadero caos de rocas muy bonito y entretenido.

Después de unas cuantas vueltas entre rocas enlazamos con el camino de vuelta y en un pis-pas volvemos al parking que encontramos lleno de domingueros.

Una excursión en la que se tarda casi más en llegar con coche desde Ponferrada que en subir a la cima del Cuiña. Esto es lo que les mola a las parientas, en casa para comer.